Mi proceso de entrevista ocurrió durante un período de disminución de los casos por COVID-19, pero cuándo aún era la norma trabajar a distancia, por lo que así fue mi entrevista. Apliqué a la vacante y se me contactó a los pocos días vía llamada telefónica para saber si seguía interesado y pactar una entrevista por video llamada. Tuve la entrevista con los dos socios de la agencia y todo bien. Formal y concisa. Se mostraron muy interesados en conocerme, mis razones para querer trabajar ahí y en mi experiencia laboral anterior. Fue una plática muy transparente en la que me sentí en confianza y con gente que valoraba mis capacidades y deseaba conocer más de mí de manera genuina. Unos días después se me invitó a realizar una evaluación piscológica laboral, cosa que no me había tocado antes, puesto que no eran los típicos psicométricos, sino más bien un test de personalidad, experiencias y carácter. Después de unos días se volvieron a comunicar conmigo para decirme que los resultados eran muy favorables, es decir, mi perfil era altamente compatible con lo que buscaban tanto para la vacante como para la empresa.