El proceso de la entrevista fue bastante largo y, honestamente, un poco aburrido y burocrático. Se sintió como un trámite interminable, lleno de formularios y múltiples etapas que parecían no tener fin. Sin embargo, lo que lo hizo más llevadero fue la gente con la que traté. Todos fueron muy amables y profesionales, lo que ayudó a equilibrar la experiencia. A pesar de la tediosa burocracia, el trato humano fue excelente y eso marcó una gran diferencia.