El entrevistador dejó bastante que desear. No mostraba interés, no sabía formular preguntas relevantes y daba la sensación de no conocer bien ni la empresa ni el puesto. Podría estar entrevistando para esta empresa o para cualquier otra, porque no transmitía ningún conocimiento específico ni entusiasmo por lo que hacen. Fue una entrevista vacía, sin profundidad ni conexión real con el perfil que buscaban.